lunes, 3 de noviembre de 2008

Mi chamullo Arancibiesco


Tal como el ser humano es capaz de percibir el mundo a través de sus sentidos, también es capaz de crear mundo mediante sus procesos mentales. Se ha afirmado que al comenzar la corriente del convencionalismo se toma conciencia de la arbitrariedad entre el signo y el referente, dejando a un lado la naturalidad de la relación nombre-cosa y reconociendo al lenguaje como mediador necesario entre hombre y mundo. Ahora bien, existe un proceso que deriva de la constitución de mundanidad a través del lenguaje, y este es la creación de una imagen propia de mundo a nivel inconsciente: Los sueños.

Los sueños siempre han sido un fenómeno desconocido para la mayoría de las personas, a ratos un cuento entretenido para contar, a ratos un malestar que puede durar todo un día o más. Sin embargo en base a mis conocimientos empíricos soy capaz de afirmar que a mí parecer existe la creencia de que son interpretables según ciertas figuras comunes que se repiten en la mente de la mayoría de las personas de la cultura occidental. Los sueños están llenos de metáforas contenidas en imágenes, son un lenguaje que nace a partir de otro lenguaje: El de nuestra propia cotidianeidad, pero que sin embargo es alterado por nuestra subjetividad a nivel onírico. Mi planteamiento es que a nivel transversal los sueños de las personas contienen algo de los distintos modos en que la comunicación ha sido estudiada.

En los sueños la mente del sujeto crea un mundo propio, reproduciendo lo que sus sentidos han captado del mundo “real”, mezclando elementos y sentimientos, e incluyendo también objetos o situaciones que él nunca ha vivido o ha visto a otros vivir en la vida real. Estas situaciones provienen de los medios y su naturalización de la vida según Lasswell, dotando al individuo de ciertas certezas que no puede obtener de su experiencia directa con el mundo. Por ejemplo es prácticamente imposible (hasta ahora) que una persona sea capaz de volar con sólo dar un gran salto y mover sus brazos, como se puede apreciar en el cine con películas como Peter Pan, y sin embargo, parece posible de imaginar y por lo tanto vivir en una fantasía como lo es en un sueño. De todos modos, la mayoría de las veces las imágenes que el sujeto toma de su entorno y que luego deforma no significan lo que uno podría entender de una manera superficial. Entregaré otro ejemplo: Si una persona sueña que está manejando y choca, esto no necesariamente quiere decir que va a chocar en la vida real. He notado que en general las personas tienden a pensar en los sueños que han tenido sólo en ese plano, en lo que puede significar la imagen en primera instancia, sin indagar más allá, puesto que no parecen ver esa posibilidad. Aquí reconozco de inmediato un tipo de redundancia en lo referente al lenguaje como objeto de deseo, puesto que los sueños son en sí un lenguaje, un lenguaje que el individuo comparte consigo mismo, y que sin embargo no es capaz de decodificar, quedándose en una fascinación por el misterio y la belleza de este en vez de buscar captar su verdadero significado.

El significado de los sueños es un tema muy recurrente, tanto en el tema del psicoanálisis como en las prácticas esotéricas. No habiendo necesidad de adentrar mucho en ello, me limitaré a tomar el tema del inconsciente colectivo, concepto planteado por el psiquiatra Carl Gustav Jung, refiriéndose precisamente a un lenguaje común de los seres humanos de todos los tiempos y lugares, el cual se basa en símbolos que expresan un contenido de la psiquis que va más allá de la razón. En base a esto es posible afirmar que existen ciertas figuras que pueden aparecer en los sueños de cualquier persona y significarán lo mismo. ¿Y quién nos ha constatado de ello? Es la pregunta que pocos se hacen al escuchar de alguna persona el significado de algún sueño que haya quedado dando vueltas. Mientras que me sea posible tener la certeza de lo que significa, no me interesa mucho más. Al comprender el significado otorgado por otra persona (quien evidentemente tiene una visión de mundo distinta a la mía), estoy asumiendo que formo parte de un grupo que tiene un imaginario semejante al mío y que por lo tanto mi sueño no me es propio, sino que forma parte de una cadena de metáforas que se repiten en la mente de otros. Me atrevo a afirmar que estos “otros” son individuos con los cuales soy semejante a nivel cultural, y que las figuras oníricas no pueden ser compartidas por todos los seres humanos. Un hombre de una tribu africana simplemente no podrá soñar con un iPod.

Y por otro lado, esta repetición de imágenes se asemeja a la Sociedad de Masas propuesta por Bell: Estamos compartiendo una serie de imágenes mentales que para todos debieran tener un significado común, por lo tanto interpretable y utilizable como recurso de manejo social. La duda que me asalta en este punto es el tema de los sueños en cuanto al artista: ¿No debiera él crear en sus sueños también? Si él se siente capaz de mirar en menos a la masa y diferenciarse de ella, ¿por qué no habría de hacerlo también a nivel onírico, de crear inconscientemente sus propias figuras para comunicarse consigo mismo?

Ahora bien, sabemos que los sueños no son sólo mundos distorsionados que el sujeto crea a partir de lo que percibe, sino que tienen la función de comunicar a la conciencia los procesos del inconsciente. Y el inconsciente, formando parte de la mente de la persona, no es más que una parte de su propio yo que intenta entregar mensajes a través de este medio. Es el sujeto quien intenta comunicarse consigo mismo. Y aplicando esto al estudio de la comunicación, es comprobable que el comportamiento del inconsciente como emisor es análogo a la forma en que este se propuso en la Teoría Matemática de la Comunicación. La explicación es simple: Los mensajes entregados por los sueños tienen el objetivo de hacer reaccionar a la conciencia. No es posible encontrar una manera coherente y factible de comunicarse con el inconsciente, y sin embargo este sí puede entregarnos mensajes con el objetivo de que hagamos algo al respecto, cambiemos, entendamos algo que en nuestra cotidianeidad estamos obviando. Por supuesto dependerá de nosotros si reaccionamos a ello o si lo obviamos. En el caso de que ocurriera lo último, los sueños pueden ausentarse con el pasar del tiempo o intensificarse. La razón de esto me es desconocida. Pero refiriéndonos a la teoría mencionada, se deduce que si el sujeto no reacciona es porque la comunicación ha fallado. Y en el caso de que el inconsciente vuelva a intentar comunicarlo, lo hará de una manera más intensa y agresiva. Ello explica las pesadillas, estas no son más que una medida desesperada del inconsciente por comunicar esto, operando bajo la lógica del castigo. Esta falla de la comunicación es algo que debiera estudiarse más a fondo: ¿Por qué la mayoría de las personas no son capaces de entender el lenguaje de los sueños siendo esto tan esencial?

Y volviendo al tema de las figuras recurrentes, me es necesario cuestionar esta convención. A mí parecer esta insistencia en igualar los significados de los sueños de las personas no es más que una de las formas que Bell acusaría por intentar abarcar todo dentro del mismo conjunto de reglas como lo intentan hacer los medios al imponer un tipo de cultura e identidad a los individuos, siendo que cada cual posee una forma de ver el mundo, la cual depende directamente del contexto en el cual se ha formado y sus vivencias personales. Es por ello que al igual que el discurso, el lenguaje de los sueños y sus interpretaciones no se presentan por inmanencia ni tienen una sola lectura, siempre dependerá de sus condiciones de producción. Sólo podríamos basarnos en las figuras comunes para guiarnos en la travesía de descubrir lo que nuestra mente nos quiere decir, intentando relacionarlas con la situación que podríamos estar viviendo, pero siempre viendo la posibilidad de que ello no sea necesariamente el significado que creemos. Aquí está claramente la presencia de la Semiosis Social. Es mucho más factible pensar lo que representa para mí esa figura/imagen, a qué concepto o sensación lo relaciono según mi propia subjetividad, y en base a eso otorgarle un significado verdadero que me ayude a conocerme a mí mismo, la verdadera función de los sueños al fin y al cabo.

1 comentario:

Hana Dawn dijo...

Uuuuuuuuy lo voy a leer apenas pueda :3